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Mostrando las entradas de septiembre, 2017

El hilo de la telaraña

Querido Arturo, Aquí duermo bien. Aunque todo se mueve constantemente alrededor mío -olas, viento, nubes-, la tierra, bajo mis pies, es firme.  Respiro. Hoy, escuché -después de dos años de intentar- el primer movimiento de la sonata Arpeggione de Schubert. Lo escuchaba mi madre en sus últimas semanas de vida, constantemente. Quiso que esta pieza acompañara su cuerpo en la iglesia. Encontré esperanza, caminos inexplorados, enigmas, respuestas. Uno se tarda. Paciencia, paciencia. Los foros de mis seminarios en línea, Arturo, se han transformado en un espacio bello, vivo, conmovedor. Leo testimonios tristes, fuertes, compasión, humor, determinación. Veo crecer un espíritu que tengo ganas de abrazar para darle consuelo.  Diario hemos hablado con amigos, familia, en México. Sus voces cansadas, veladas. Siento electricidad en el aire, manos sudadas. Rabia. Frustración. Tristeza.  ¡Nuestros barrios, amigos, hermanos! Descansen en paz. Des...

El mismo sitio, el mismo día

Gabriel Mancera y Eugenia, CDMX, México. Queridos:      Esta carta irrumpe en la cadencia de idas y vueltas que acordamos para este ejercicio. Pero la normalidad que prevalecía hasta la semana pasada ha sido quebrada por el temblor que partió la ciudad, justo el 19 de septiembre, como si una sincronía siniestra operara el universo. Así que abierta una grieta en la cotidianidad, vengo aquí a ponerle palabras al espanto, en franco acto de subsistencia...      Estaba fuera del país cuando tembló. Y a pesar de que "los míos" la habían librado, para la noche de ese mismo día me encontraba asfixiado en mi cuarto de hotel: perplejo, preocupado, y, a la distancia, con una tremenda sensación de impotencia y exclusión. Transitando el insomnio conseguí discriminar que todo eso que sentía tenía más que ver con la reemergencia del fantasma del 85 que con la catástrofe que palpitaba a esas horas en las calles de la ciudad.      En aquel ...

El sitio más austral...

Árbol bandera, Ushuaia, Argentina Agnés:    Tu última carta me ha dejado un sabor nostálgico. Quizá sea la frágil persistencia de la hiedra en el concreto; quizá la anticipación de los fríos otoñales; quizá algo que se conmueve en mí cuando dices que aún te queda tiempo, juventud y fuerza, y abrazas este ´volver a empezar´ acompasada al ritmo de las estaciones en cuyo curso inevitablemente nos vamos desgastando...       Tu De vuelta me remite a la sensación que experimenté frente a este árbol. Me explico:       Se precisaron, primero, dos años de preparación y ahorro, doscientos ochenta y tres días de viaje, y catorce países; y después, el robo de la computadora, disco duro y diarios de viaje donde se encontraban guardadas todas las crónicas, los videos, las entrevistas y las fotografías que había yo hecho a lo largo del recorrido, para llegar al sitio, --literalmente en el fin del mundo--, donde tomé esta fotografía. ...

De vuelta.

Querido Arturo, Tu fotografía marcó para mí el fin del verano. La mantengo en mi mente y he pensado en ella, diario. Empieza a refrescar. Ya no puedo salir descalza a la calle para abrir, en las mañanas, el buzón de correos. Hoy el piso estaba mojado. Empezó la escuela y la vida del resto del país, mantenida somnolienta durante los meses de verano, retoma su ritmo. La rentrée. Los periódicos anuncian nuevos editores, las editoriales nuevas novelas, las tiendas, nuevos todos: zapatos color café, pantalones de terciopelo, sombreros,  mochilas de cuero. Todos saben lo que sigue, todos tienen algo que hacer.  Yo también, algo tengo que hacer.  ¡Oh tengo listas!  Los pendientes que mencionas en tu última carta, mi trabajo universitario. Quiero hacer tiempo para todo lo otro. Un tiempo fuera de listas, un tiempo emocionante y mágico en el que se estiren los minutos y en el que el café que a veces es mi cuarto propio desaparezca para volverse un lugar de inspiraci...