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Mostrando las entradas con la etiqueta Guatemala

Los dioses deben estar locos

Santiago Atitlán, Guatemala Agnés:      El pequeño pueblo, la gran ciudad; ser nómada o sedentario; definirse frente a la otredad; regodearse o asfixiarse en lo propio; acogerse a lo real cotidiano o aspirar a lo desconocido tan proclive a la idealización. En tus Pueblo Chico y Un gran viaje habla por todos lados la inquietud identitaria cuya marea periódicamente te inunda.       Quizá no sea azaroso que en el proceso de aprehender el contrapunto del que hablas en tus cartas haya vuelto a mí esta estampa. ¿Se lee en la tensión de dos mundos que se encuentran la señal de un dios benevolente o la maldición de un ángel distraído?       Regreso a la imagen. Para estas niñas todo se resume en la emoción de saltar tomadas de la mano. ¡Qué maravilla sería poder desenterrar de la memoria el momento justo en qué por primera vez volamos ligeros sobre una cama elástica, y poder plantearnos cada recomienzo desde ese sitio de...

La hora del pan

Antigua, Guatemala Agnés:       ¿Se vive el amor igual en todos lados? ¿Son sus signos semejantes en cada cultura?      ¿Es universal el lenguaje de los ojos que se encienden, de los cuerpos que se inclinan?      ¿Sienten ellos igual que yo he sentido: una mudez, un mareo, una alegría, un golpe?      ¿Nos pasa igual a todos que, cuando estamos finalmente juntos, el mundo que gira alrededor desaparece, irrelevante?      ¿Cómo ocurre para cada uno ese tránsito de quien un día es distante, ajeno, y al día siguiente se nos vuelve imprescindible como el aire? Abrazos a la hora del pan, Arturo. 

Viejo Cien Quetzal

Sacatepéquez, Guatemala Agnés:      Me acerco al viejo para pedirle permiso de fotografiarlo. De algún sitio remoto me viene la idea de que hay etnias que aborrecen la cámara, pues piensan que una fotografía puede robarles el alma. El hombre acepta en silencio. Su rostro permanece inmutable.      Mientras su mirada se impregna en la mía, me pregunto cómo habrá sido su vida. ¿Cuántos fríos han curtido su piel? ¿Qué vicisitudes guardan sus arrugas? ¿Debajo de cuántas hambres está enterrada su risa de infancia?      ¿Qué pensará él de mi? ¿Cómo se explicará mi interés por su imagen? ¿De qué emociones se pueblan las múltiples distancias que nos separan?      Termino. Sonrío. Hago una leve seña de gratitud. Me despido. Apenas doy la vuelta para irme, me llama en un español titubeante. Su actitud revela, sin embargo, que está trágicamente habituado a la frase que me lanza: "Señor, son cien quetzal...". Artu...

Mirar

Calle del Arco, Antigua, Guatemala Agnés:      Miro con atención flotante, sin intención, sin rumbo.      Miro desde mí, desde un punto único en el espacio y el tiempo. Soy más yo cuanto más miro. Los otros son más los otros .      Miro en soledad. Dialogo con el otro que me habita a partir del tema que la mirada recoge.      La mirada busca, quiere encontrar una estampa de armónico desequilibrio.      La mirada es puente entre la anticipación y la sorpresa. Se nutre de lo inesperado. Tiene hambre de asombro.      La mirada se deleita en los colores, las formas, los planos.      La mirada goza cuando hay una historia que descifrar.      La mirada es un túnel que conecta el escenario del presente y la covacha del pasado. De ida: no olvidamos lo que nos ha deslumbrado. De vuelta: miramos desde la memoria.      Al final, somos una colecció...

Lo sencillo, lo difícil...

Carretera al Salvador, Ciudad de Guatemala, Guatemala Queridos: Una de las cotidianeidades que compone mi cotidianidad está hecha de cuartos de hotel, formatos de migración y tránsitos de aeropuerto. Esta semana he agregado tres choferes de taxi anónimos a la lista; he repetido el cuarto 1106, por segunda vez en el mes; y la primera noche que pasé por acá me tocó una almohada tan gruesa que el insomnio se ensañó conmigo. Hace un par de días, mientras me llevan al sitio de trabajo, un muro me salió al paso en el camino. Pero no fue sino hasta el siguiente día cuando realmente lo miré. Es decir, cuando conseguí concretar el impulso de pedirle al chofer que se detuviera un momento en el margen de la carretera para que pudiera yo capturarlo. El que el muro se me haya cruzado la misma mañana en que juntos empezamos a imaginar este ejercicio, le confiere, para mí, un carácter de sincronía: señala no sólo el comienzo simbólico de este...