Almuerzo en el puerto, Placencia, Belice Agnés : Hay un proverbio que reza que Dios nos dio a los amigos para compensarnos por los hermanos. Se asume ahí algo: que la experiencia del arribo de los hermanos trae dolor; que en no pocas ocasiones es signo de pérdida ; que por ellos, el espacio que reclamábamos entero para nosotros, se atomiza. Quizá por eso es un milagro que haya casos en los que podamos elevarnos por encima de la rivalidad y los celos son formas comunes del complejo fraterno. En el núcleo de mi identidad habitan recuerdos sagrados de mis hermanos: Carla y yo "fumando Cheetos " en la parte posterior de Cristina, la camioneta familiar, en la infancia; heroicos partidos de futbol de los Peón contra los comuneros de Huitzilac, corriendo la cancha de lado a lado con Carlos, en el Timbirimbo, en la niñez ; eternas confidencias bajo el agua caliente en la ducha de la casa de Quemada,...