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Mostrando las entradas con la etiqueta enero

Yin - Yang

Montevideo, Uruguay Agnés :      Me intriga el enigma de los sexos.      Nos buscamos. Nos atraemos. Nos acercamos. Nos preguntamos. Nos tocamos. Nos hablamos. Nos impregnamos. Nos espantamos. Nos alejamos. Volvemos a empezar.      Hombres y mujeres: Tan lejos. Tan cerca...      Cada nuevo encuentro nos confronta: ¿Conseguiremos convocar suficiente coraje para para tocar el deseo, el fuego, el fondo del mar? ¿Lograremos estar presentes y abiertos para que se expresen y se entrañen los respectivos misterios?      Cuando al final salgamos de la órbita del otro, ¿se habrá transformado nuestra sustancia? ¿Estará nuestro contorno delineado con mayor profundidad? ¿Comprenderemos un poco mejor las formas en las que el universo opera? Abrazos tan lejos y tan cerca, Arturo

Mis niñas

     Agnés:       Levanto a Paloma en mis brazos y le digo “Pájaro, ¿Quién es mi pájaro?”; “Me…”, contesta . Luego, mientras la cargo, distraído,  se lanza en un arco para atrás, hacia el vacío. Hago malabares para evitar que se parta en dos. S e muere de risa de mi cara de susto. Me dice: “ ¡ Again! ”. Ella no tiene duda de que la cacharé, cada vez. Su confianza me deja asombrado y perplejo.        Florencia se trepa cual chango en mis hombros. “ Taxi ”, dice. Ella también asume que la llevaré, no importa cuan lejos la distancia. O a los cuatro años ´ gravedad´ y ´peso´ aún son nociones abstractas, o bien, los niños de esa edad son ajenos a la empatía. Me he resignado además a la calvicie prematura: mi p elo hace las veces de brida o volante.      Basta con que Florencia se siente sobre mí, para que Paloma proteste: “¡No, me!”, grita con estridencia. Otras veces dice: “ ¡...

Reguek

El deseo del hombre es el deseo del otro   Jaques Lacán Agnés:      Yo le digo que tiene sangre de elfo. Que nació en otro planeta. Se lo digo medio en serio, medio en broma, cuando nuestras diferencias nos conducen a algún desencuentro. Después de varios años, a pesar de mi racionalismo materialista, he llegado a aceptar que tiene cierto don para la comunicación esotérica.      Cuando era pequeña, Reguek era su mejor amigo. Un niño travieso, libre. Se desvelaba por las noches y nunca hacía la tarea. No recogía su ropa, ni tendía su cama, y cuando no quería ir a la escuela, se quedaba en pijama en la casa todo el día, viendo televisión. Él podía hacer todo lo que a ella no le permitían.       Años más tarde conoció a Capitan George , un niño juguetón y aventurero que saltó la barda de su casa en Cotopaxi y le prometió que la visitaría siempre que ella lo deseara.  En el sentimiento cálido que ondulaba en la v...

MAX

Camilo y yo estabamos en casa juntos, una tarde. Disfrutabamos de unas horas deliciosas, platicando, inventando historias, dibujando.  "¿Ahora qué dibujo?" me pregunta.  "¡tu familia!".  "¡Mira! Papa, Mama, Camilo, y Max".  No recuerdo cuando apareció pero lleva un rato. Más de un año, seguro. Nos sorprendió un poco. ¿Qué hacer de Max? Cierto, de niña yo tuve un caballo que me acompañaba por toda la casa. También hadas minusculas y ratoncitos. Guardaba a todos en el secreto. Max tiene su lugar y nos lo recuerda Camilo. Juntos juegan a cazar dragones. Max cuida los bebes lobos. Se protegen mutuamente de los malos. También juegan a la pelota. A veces Max no está porque se fue a tomar el barco, se va a México. Me preocupaba pensar que Camilo no iba a tener hermanos, que se fuera a sentir sólo, abandonado. Aquella tarde, cuando ví el dibujo de Camilo, entendí que él había encontrado ya las herramientas para sentirse acompañado, para jugar co...