Bogotá, Colombia Querida Agnés: Llegan todos al unísono: músicos, juglares y cirqueros. Hacen de la plaza su escenario. La llenan de vértigo, de cantos. Porque sí, porque es domingo, porque el cuerpo goza, porque el sol calienta y la brisa refresca. Porque somos nosotros y la vida no espera. Pero alguien se queja. Alguien que se cree dueño de la plaza. Alguien que sostiene que no hay espacio para los diferentes: los tatuados, los zarrapastrosos, los comunistas, los maricas y los que se besan en la calle con desparpajo. Los policías no tardan. Desalojan. Y ahí, en plena rebambaramba, uno lanza su protesta: traza en el aire un blanco arco malabar con su consigna libertaria. Pienso que es cierto: "los tiranizados por su propio yugo buscan su liberación sometiendo al otro, de ahí que los espíritus libres les sean tan amenazantes". Vienen a m...