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Mostrando las entradas con la etiqueta barrio

La ciudad

Bogotá desde la Calera, Colombia      Agnés:       Este proyecto epistolar está salpicado de tu vida en la isla. Concibo a veces la vida en la isla como una extensión de la vida nómada del viaje. Idealizo la naturaleza, el aire limpio, la vida sencilla y el tiempo para lo que importa. Es imposible no pensar que esa vida está impregnada de libertad.      Confieso, sin embargo, que yo estoy hecho a la vida de la ciudad. Me gusta sentarme en los cafés. Disfruto los parques y los restaurantes. Y los puestos de tacos y quesadillas. Y el mercado. Y los comercios y los cines y el teatro. Me gusta caminar las calles de ciertos barrios, sus casas y sus árboles.      Desde luego sé que la ciudad no vive esta vida mía que disfruto, en buena medida, porque he logrado circunscribirla a un área de treinta calles al cuadrado (¡una isla!). Para la mayoría de la gente, la ciudad es acelerada, caótica, abigarrada, asfixia...

El guapo

Parque San Lorenzo, CDMX, México Agnés:      ¡Nuestros barrios, Agnés, nuestros barrios!...            Fue quizá esa mención en tu carta la que me remitió a la visita de Ángela Zignago, hace poco más de un año. Te voy a llevar al sitio que más me gusta de tu barrio , dijo, y me llevó hasta un rincón del parque que está cerca de mi estudio.      Y entonces me contó que antes de venir acá, su pareja le había dicho que ya no la quería. Desesperada buscó cualquier pretexto para alejarse de Lima, en donde todo la remitía a los veinte años de la relación que acababa de desmoronarse. Después de varios meses hundida en la depresión, recibió una invitación para venir a México a contar cuentos.      Estando acá, una tarde salió a caminar por la ciudad. Llevaba varias horas de divagar sin rumbo, cuando el aire se llenó del aroma aquel que anuncia la lluvia. Primero sintió ansiedad pues no traía paragu...