Faro del fin del mundo, Canal del Beagle, Chile Querida Agnés: Hay un momento en que los amantes, impregnados de sentimiento, declaran su deseo de ir juntos al fin del mundo. No hablan de forma metafórica. Se refieren, literalmente, a la última frontera. Un lugar donde no habría otra cosa más que ellos, sin distracción, sin interferencia, sin espera de algo más. Un escenario para ser, completamente, uno del otro. Acaso haya quien desacredite este impulso como una fantasía romántica. Yo no. Digo que sólo es posible el amor que se sueña a sí mismo con desmesura. Abrazos, desde un sitio que no es para cualquiera. Arturo.