Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta été

Todo pasa

Hoy desperté, sábana en el piso. Camilo estaba pegado entre nosotros dos, el cabello húmedo. Calor. Nadar. Fueron mis primeros pensamientos, la primera manifestación de mi voluntad. Salí con prisa en bici. La playa estaba vacía. Entré sin dificultad. Me acostumbré a esta frescura. 20 grados quizá. Nadé, con movimientos largos. A cada respiración, una ola de felicidad. Lograr estar en el movimiento, en el agua, dejar de preocuparme por nimiedades. Las durezas del invierno toman sentido. La alegría tiene solidez, es dura como una roca. Ya pasó. Pasó el invierno. Veo, de nuevo, el campo infinito de los posibles.

Un tiempo robado

Querido Arturo, He luchado, desde la última entrega. Pensar, escribir, escarbar, editar, escoger, cambiar una palabra, jugar.  No encuentro mi tiempo. Un tiempo robado a las tareas domésticas, a la repetición de los días, al cansancio. Quisiera dormir menos e instalar un tiempo sagrado. Pensé en la vida de tu madre, en la misma casa, toda su vida, en estos árboles que ha visto crecer como metáforas de su propio crecimiento. Su casa como un gran cuarto propio . Encuentro algo de tiempo. Minúsculo como esta charola. Dura dos tazas de té caliente, una siesta inesperada. Una conspiración benevolente.  El verano aquí no es somnoliento. Hay que estar afuera. Hay que preparar el invierno: absorber la luz, trabajar intensamente porque el invierno sí será más lento. Espero el final del verano con cierta impaciencia. Recobrar tiempo. Imaginar mi cuarto propio.