Chicago, Estados Unidos Agnés: No sólo México se consume en el horror. La sala de conciertos de Bataclán en París, la terminal aérea de Bruselas, un tren en Múnich, un desfile en Niza, un sábado por la noche en un bar de Orlando. Cinco notables actos de violencia arriban a mi memoria, sólo en este lado del mundo, en los últimos años. Cinco marcas de terror que iluminan otro ámbito más --¡ay, cuántos!-- en el que la humanidad se quiebra: una facción del islam en guerra contra occidente. ¿Qué tiempo nos ha tocado vivir en el que es preciso considerar seriamente la posibilidad de que, en unos años, los globos de estos niños inmigrantes mutarán en inmerecidas esposas y paños de sangre, si devienen víctimas; o hachas y Ak47´s, si el azar les asigna el papel de victimarios? Abrazos perplejos, Arturo.