Carretera al Salvador, Ciudad de Guatemala, Guatemala Queridos: Una de las cotidianeidades que compone mi cotidianidad está hecha de cuartos de hotel, formatos de migración y tránsitos de aeropuerto. Esta semana he agregado tres choferes de taxi anónimos a la lista; he repetido el cuarto 1106, por segunda vez en el mes; y la primera noche que pasé por acá me tocó una almohada tan gruesa que el insomnio se ensañó conmigo. Hace un par de días, mientras me llevan al sitio de trabajo, un muro me salió al paso en el camino. Pero no fue sino hasta el siguiente día cuando realmente lo miré. Es decir, cuando conseguí concretar el impulso de pedirle al chofer que se detuviera un momento en el margen de la carretera para que pudiera yo capturarlo. El que el muro se me haya cruzado la misma mañana en que juntos empezamos a imaginar este ejercicio, le confiere, para mí, un carácter de sincronía: señala no sólo el comienzo simbólico de este...