Plataforma, Roatán, Honduras Querida Agnés: Nadan. Juegan. Bucean. Se desafían. Vuelan. Se muestran. Contemplan. Saludan. Descansan. Se broncean. Platican. Fuman. Se enamoran. Sueñan. Pierden el tiempo. Tienen el tiempo para perder el tiempo. Tienen juventud y fuerza, e infinidad de anhelos. Para ellos la vida es aquí y ahora; el mundo, un territorio abierto, sin límites; y, el futuro, una promesa inabarcable. En esta lluviosa mañana de septiembre, mientras reflexiono sobre tu tiempo robado y me dispongo a abordar la lista de pendientes de trabajo que se antoja interminable, recuerdo con cierta nostalgia el día en que capturé a aquellos muchachos a través de la mirilla de la cámara, pies descalzos sobre la arena. Aquel que fui tenía la sabia virtud de conocer el tiempo , como la llamó Renato Leduc. Años después me pregunto si este que soy, aún la conserva.