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Mostrando las entradas de enero, 2018

Reguek

El deseo del hombre es el deseo del otro   Jaques Lacán Agnés:      Yo le digo que tiene sangre de elfo. Que nació en otro planeta. Se lo digo medio en serio, medio en broma, cuando nuestras diferencias nos conducen a algún desencuentro. Después de varios años, a pesar de mi racionalismo materialista, he llegado a aceptar que tiene cierto don para la comunicación esotérica.      Cuando era pequeña, Reguek era su mejor amigo. Un niño travieso, libre. Se desvelaba por las noches y nunca hacía la tarea. No recogía su ropa, ni tendía su cama, y cuando no quería ir a la escuela, se quedaba en pijama en la casa todo el día, viendo televisión. Él podía hacer todo lo que a ella no le permitían.       Años más tarde conoció a Capitan George , un niño juguetón y aventurero que saltó la barda de su casa en Cotopaxi y le prometió que la visitaría siempre que ella lo deseara.  En el sentimiento cálido que ondulaba en la v...

MAX

Camilo y yo estabamos en casa juntos, una tarde. Disfrutabamos de unas horas deliciosas, platicando, inventando historias, dibujando.  "¿Ahora qué dibujo?" me pregunta.  "¡tu familia!".  "¡Mira! Papa, Mama, Camilo, y Max".  No recuerdo cuando apareció pero lleva un rato. Más de un año, seguro. Nos sorprendió un poco. ¿Qué hacer de Max? Cierto, de niña yo tuve un caballo que me acompañaba por toda la casa. También hadas minusculas y ratoncitos. Guardaba a todos en el secreto. Max tiene su lugar y nos lo recuerda Camilo. Juntos juegan a cazar dragones. Max cuida los bebes lobos. Se protegen mutuamente de los malos. También juegan a la pelota. A veces Max no está porque se fue a tomar el barco, se va a México. Me preocupaba pensar que Camilo no iba a tener hermanos, que se fuera a sentir sólo, abandonado. Aquella tarde, cuando ví el dibujo de Camilo, entendí que él había encontrado ya las herramientas para sentirse acompañado, para jugar co...

mi hombre

Tiene en la mano un papel doblado. Trazas de su pasado. Viejo pedazo de algo, tesoro deslizado entre las hojas de cuero de cada nueva cartera. Noches calientes de música y baile. La Habana, Rio de Janeiro, Buenos Aires y Bogota, Marhuata y Zihuatanejo, Roma, Paris. Pedazo doblado, pobre viejo recuerdo preciado. Algunas historias nunca serán contadas. No me hablarás de ellas.  Dedos que tienen sin desgarrar, agarran fuerte, no sueltan, no sueltan nada, nunca. Viejo billete usado que todavía te da para reír, para recordar, para soñar. Juventud, grandes despreocupaciones, las noches sin fin. Pedazo de papel arrugado, billete de un banco exótico. La minucia de tu mirada, « yo a tí te guardo ».