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Mostrando las entradas de octubre, 2017

El vuelo de Eros

Niño, Tacuatí, Paraguay Queridos:      Hay algo en nuestras últimas cartas que delata la presencia de los niños en nuestra vida. Florencia, Camilo, Paloma, asomándose por todos lados...      Acaso ser padre no sea más que la oportunidad de regresar a la infancia desde otro sitio. Comprender eso que en parte se nos pasó de largo entonces, ocupados como estábamos en crecer.       Es esa segunda vuelta la que me trajo hasta esta imagen.      Quizá algo de lo que nos define como especie es el chispazo que nos lleva a cerrar la brecha entre lo que es posible y lo que, en un momento dado, aún no lo es.      Me conmueve el coraje de los niños, que sin parpadear y de contado, pagan el dolor de mil caídas con tal de experimentar la levedad del equilibrio en dos ruedas.      Me parece natural que de caída en caída aprendamos a defendernos, unas veces para evitar las lastim...

El jardín de la felicidad

Florencia y Camilo, Tepoztlán, México Agnés:        Leyendo tu Jabón de la felicidad se me ocurre que nada hay de arbitrario en el hecho de que la religión judeocristiana haya concebido el paraíso como un jardín: verdes praderas, aire fresco, sol, manantiales, criaturas, matas, flores, hombre y mujer. Y manzanas, nueces e higos.           Y bancas para sentarse a ver pasar el tiempo, y crayones de colores y lienzos para ensayar formas traviesas y libros queridos para leer sin prisa.      El que el aroma de Rosa Venus habite ya en la mente infantil de Camilo, da sentido a la idea de que como papás, acaso no hay tarea más importante que construir para los hijos un "jardín de la felicidad": un sitio en su interior --una memoria, un núcleo sagrado--, al que puedan regresar siempre para recobrar el aliento, reencontrarse con lo esencial y transitar con confianza la vida.      Sin duda: tan...

El jabón de la felicidad

Estabamos en Marsella, pocos dias antes del temblor. Una amiga nos habia dejado su casa mientras se encontraba de viaje. Ella habia regresado a Francia un mes antes, despues de tres años de vivir en Mexico. Me lavé las manos. En un instante me encontré en la playa. Me inundó una felicidad plena, inmediata. Busqué arriba del escusado, en unas canastas repletas de toallas de algodón. Ahi el tesoro. Tome un jabon Rosa Venus, del tamano de la palma de mi mano. Lo metí a mi bolsillo. La isla ahora se quedó vacía de los "turistas", los que tienen una casa que sólo ocupan para las vacaciones. Con las casas desiertas se quedan jardines maravillosos. Trabajar en el jardín es el pasatiempo favorito de los franceses. Incluso los mas ricos se encargan ellos mismo de sus flores, podar sus arboles, esparcir el abono, arrancar la maleza. En estas tardes de otono, nuestro pasatiempo favorito es aventurarnos en estos jardines. Como si fueran nuestros nos instalamos en sus bancas. Llenamo...

Metonimias

Agnés:      Un millonario se encierra en el cuarto de un hotel con diecinueve metralletas, mata a cincuenta y ocho, hiere a quinientos y luego se suicida.      Mientras graniza plomo en la explanada del hotel, un hombre arrastra a treinta heridos hasta un camión que roba para llevarlos hasta el hospital donde los salvan de morir desangrados.      Un político roba camiones de víveres que van dirigidos a los damnificados del temblor y los entrega re-etiquetados con los colores de su partido.      Diez vecinos juntan doscientos mil pesos en una bolsa de colores y se los entregan al ferretero que donó todo su inventario de herramientas para remover escombros y buscar sobrevivientes.      Un policía en armadura estampa su garrote en la cara perpleja de un vecino que camina hacia la municipalidad donde está instalada una casilla electoral.      Cuando mira en la televisión las...

El guapo

Parque San Lorenzo, CDMX, México Agnés:      ¡Nuestros barrios, Agnés, nuestros barrios!...            Fue quizá esa mención en tu carta la que me remitió a la visita de Ángela Zignago, hace poco más de un año. Te voy a llevar al sitio que más me gusta de tu barrio , dijo, y me llevó hasta un rincón del parque que está cerca de mi estudio.      Y entonces me contó que antes de venir acá, su pareja le había dicho que ya no la quería. Desesperada buscó cualquier pretexto para alejarse de Lima, en donde todo la remitía a los veinte años de la relación que acababa de desmoronarse. Después de varios meses hundida en la depresión, recibió una invitación para venir a México a contar cuentos.      Estando acá, una tarde salió a caminar por la ciudad. Llevaba varias horas de divagar sin rumbo, cuando el aire se llenó del aroma aquel que anuncia la lluvia. Primero sintió ansiedad pues no traía paragu...