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Mostrando las entradas con la etiqueta Camilo

Piratas, exploradores, cazadragones

Sin tí, Camilo no hubiera tenido esta infancia, mamá. ¡Si lo vieras con su amigo Gabriel! Son indios. Camilo: Semilla de bisonte y Gabriel: Yakari. Más tarde cazan dragones. Luego, son piratas, bailarines, y siempre, Camilo descubre, protege y nutre bebes: lobos, dragones, erizos. ¡Si lo vieras con su amiga Louise! Ella lo lleva en las olas, ella es sin miedo. Construyen castillos y ciudades, montan espectáculos con esplendidas escenografías. Son inmensamente libres. Juegan sin interrupción, con mucha seriedad. Me inspiran diario. "Niños, éramos pintor, botanista, escultor, arquitecto, explorador. ¿A dónde fue todo esto?" Bachelard.

Reguek

El deseo del hombre es el deseo del otro   Jaques Lacán Agnés:      Yo le digo que tiene sangre de elfo. Que nació en otro planeta. Se lo digo medio en serio, medio en broma, cuando nuestras diferencias nos conducen a algún desencuentro. Después de varios años, a pesar de mi racionalismo materialista, he llegado a aceptar que tiene cierto don para la comunicación esotérica.      Cuando era pequeña, Reguek era su mejor amigo. Un niño travieso, libre. Se desvelaba por las noches y nunca hacía la tarea. No recogía su ropa, ni tendía su cama, y cuando no quería ir a la escuela, se quedaba en pijama en la casa todo el día, viendo televisión. Él podía hacer todo lo que a ella no le permitían.       Años más tarde conoció a Capitan George , un niño juguetón y aventurero que saltó la barda de su casa en Cotopaxi y le prometió que la visitaría siempre que ella lo deseara.  En el sentimiento cálido que ondulaba en la v...

MAX

Camilo y yo estabamos en casa juntos, una tarde. Disfrutabamos de unas horas deliciosas, platicando, inventando historias, dibujando.  "¿Ahora qué dibujo?" me pregunta.  "¡tu familia!".  "¡Mira! Papa, Mama, Camilo, y Max".  No recuerdo cuando apareció pero lleva un rato. Más de un año, seguro. Nos sorprendió un poco. ¿Qué hacer de Max? Cierto, de niña yo tuve un caballo que me acompañaba por toda la casa. También hadas minusculas y ratoncitos. Guardaba a todos en el secreto. Max tiene su lugar y nos lo recuerda Camilo. Juntos juegan a cazar dragones. Max cuida los bebes lobos. Se protegen mutuamente de los malos. También juegan a la pelota. A veces Max no está porque se fue a tomar el barco, se va a México. Me preocupaba pensar que Camilo no iba a tener hermanos, que se fuera a sentir sólo, abandonado. Aquella tarde, cuando ví el dibujo de Camilo, entendí que él había encontrado ya las herramientas para sentirse acompañado, para jugar co...

El jardín de la felicidad

Florencia y Camilo, Tepoztlán, México Agnés:        Leyendo tu Jabón de la felicidad se me ocurre que nada hay de arbitrario en el hecho de que la religión judeocristiana haya concebido el paraíso como un jardín: verdes praderas, aire fresco, sol, manantiales, criaturas, matas, flores, hombre y mujer. Y manzanas, nueces e higos.           Y bancas para sentarse a ver pasar el tiempo, y crayones de colores y lienzos para ensayar formas traviesas y libros queridos para leer sin prisa.      El que el aroma de Rosa Venus habite ya en la mente infantil de Camilo, da sentido a la idea de que como papás, acaso no hay tarea más importante que construir para los hijos un "jardín de la felicidad": un sitio en su interior --una memoria, un núcleo sagrado--, al que puedan regresar siempre para recobrar el aliento, reencontrarse con lo esencial y transitar con confianza la vida.      Sin duda: tan...

El jabón de la felicidad

Estabamos en Marsella, pocos dias antes del temblor. Una amiga nos habia dejado su casa mientras se encontraba de viaje. Ella habia regresado a Francia un mes antes, despues de tres años de vivir en Mexico. Me lavé las manos. En un instante me encontré en la playa. Me inundó una felicidad plena, inmediata. Busqué arriba del escusado, en unas canastas repletas de toallas de algodón. Ahi el tesoro. Tome un jabon Rosa Venus, del tamano de la palma de mi mano. Lo metí a mi bolsillo. La isla ahora se quedó vacía de los "turistas", los que tienen una casa que sólo ocupan para las vacaciones. Con las casas desiertas se quedan jardines maravillosos. Trabajar en el jardín es el pasatiempo favorito de los franceses. Incluso los mas ricos se encargan ellos mismo de sus flores, podar sus arboles, esparcir el abono, arrancar la maleza. En estas tardes de otono, nuestro pasatiempo favorito es aventurarnos en estos jardines. Como si fueran nuestros nos instalamos en sus bancas. Llenamo...