Ir al contenido principal

Piratas, exploradores, cazadragones


Sin tí, Camilo no hubiera tenido esta infancia, mamá.

¡Si lo vieras con su amigo Gabriel! Son indios. Camilo: Semilla de bisonte y Gabriel: Yakari. Más tarde cazan dragones. Luego, son piratas, bailarines, y siempre, Camilo descubre, protege y nutre bebes: lobos, dragones, erizos.

¡Si lo vieras con su amiga Louise! Ella lo lleva en las olas, ella es sin miedo. Construyen castillos y ciudades, montan espectáculos con esplendidas escenografías.

Son inmensamente libres. Juegan sin interrupción, con mucha seriedad.

Me inspiran diario.

"Niños, éramos pintor, botanista, escultor, arquitecto, explorador. ¿A dónde fue todo esto?" Bachelard.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Altar de muertos

Palacio Municipal, Tepoztlán, México Agnés:      Mientras atestiguas la mezcla de temor y reverencia que acompaña a la mujer del catamarán cada vez que regresa a la isla, en Tepoztlán se extraña la ligereza del humor de catrinas y calaveras con el que suele vivirse el día de muertos. Frente al Palacio Municipal la muerte se ha instalado con un halo siniestro.      Tu Día de Muertos me hizo darme cuenta de cuán poco pienso en mis muertos. Hay quizá algo en la forma en que se fueron que me dificulta ligar su memoria al naranja encendido del cempasúchil o al arenoso tacto del pan de muertos:            Mauricio, el hermano de mi mejor amigo de la infancia, se suicidó cuando tenía doce años y yo apenas dos años más. Aquella mañana en que sonó el teléfono en mi casa y mi mamá recibió la noticia con un aspaviento, me enfrenté, acaso por primera vez, a la experiencia de lo incomprensible. En el velorio me puse al l...

Los recuerdos del porvenir

Capilla de San Felipe de Jesús, Septiembre 1946, México D.F. Querida Agnés:      Va adaptándose lentamente a la rutina del retiro. Escucha misa todos los días en la Medalla Milagrosa. Desayuna por cincuenta pesos en El sabor de mi tierra. Estudia cine y literatura autobiográfica en la Universidad de la Tercera Edad y aún dicta cátedra los sábados por la mañana en la Facultad de Ingeniería.      Hoy me invitó a desayunar. Me contó que recién encontró en una caja, en la bodega de la azotea, los tres números de Los recuerdos del porvenir , el periódico familiar que editó hace más de veinticinco años. Café en mano, leímos juntos sobre el pasado de la familia en Mérida, las haciendas, el negocio de henequén, las nanas mayas, los trajes de lino y las siestas en hamaca. Leimos que los abuelos se conocieron en la fiesta de la prima Eldita; que estuvieron separados meses, cuando sin que el abuelo lo supiera, la bisabuela mandó a su hija a un internad...

Romance con la pelota

Granada, Nicaragua      Agnés:        Mi infancia no tuvo tanto que ver con dragones, piratas y exploradores. Lo mío fue la radio, la bicicleta, y, sobre todo, la pelota. En medio de la fiebre futbolera del mundial, recién leí la "Carta a mí mismo de pequeño" de Edinson Cavani, delantero de la selección uruguaya. ¿La has leído? En ese texto se respira la misma esencia de la frase de Bachelard con que cerraste tu última carta.      Del futbol lo que más recuerdo son unas cascaritas de mi infancia y adolescencia en la cancha del Timbirimbo. Un campo en un sitio improbable --en medio de un claro de bosque-- en donde, en vez de espectadores, hay enormes árboles.      Mi papá tenía la costumbre de retar a los lugareños a jugar contra nosotros. Jugábamos, cada vez, mi papá, Carla, Carlos, Ernesto y yo contra siete u ocho jóvenes que nos sacaban varios años y centímetros. Los Peón contra el resto del mundo. Aquellos jue...