Foto y montaje vegetal de Chimi
Es un gran viaje el que emprendí,
al llegar a Francia. Salí huyendo el 4 de julio del 1997, a los 24 años.
Regresé en el 2015, a los 42. Durante esta época, vine muy pocas veces a mi
país de nacimiento. Apenas pisaba su suelo que extrañaba México con fuerza. Ni
siquisiera « regresé ». Sé que estoy de paso, que tengo que terminar
de entender y arreglar lo que se necesita arreglar. Me fui de Francia para
salvarme la vida, para poder ser jóven, aprender a bailar, amar, vivir mis
sueños de libertad, de posibilidades. Regreso adulta, no perdida sino más bien,
encontrada. Regreso sabiendo que tengo que caminar este camino, enfrentar lo
que deje atrás. Quizá sea para entender plenamente que tengo que terminar de
dejar esto definitivamente para poder seguir viviendo. Despedirme con
tranquilidad para regresar también con tranquilidad a la tierra que escogí para
crecer.
Mientras, el camino es cansado.
Hoy, no puedo más. Agradezco la lectura,
la escritura, el arte, por ser los verdaderos lugares. Donde me encontré,
siempre podré escribir y leer. Mi casa, para siempre.
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