Adoro esta foto.
Sigo sin creer que soy madre. Qué maldita responsabilidad. Le tengo que mostrar a Camilo la belleza de este mundo. Vivo en el temor de que algún día, me reproché haberlo traido aquí, a la vida.
Sigo pensando que es un acto sádico, el traer otro a este juego. ¿Todo esto, esta belleza, este amor, la música, sabiendo que un día se nos lo arrancarán? La mayor crueldad en un amor tan grande.
Es un amor tan inmenso, tan lleno de sufrimiento.
Estos días, no ando ligera. Tengo ganas de regresar a casa, jugar a cazar dragones, a ser pirata. Tengo ganas de preparar una merienda y tomar su mano para brincar sobre las olas, ganas de sus risas y sus preguntas.

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