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El día después


Adoro las fiestas en mi casa. Disfruto mucho el tiempo de preparación. Se mezcla la angustia del encuentro (¿lloverá?, ¿habrá suficiente alegría? ¿sí vendrán?) a la minuciosa preparación (un mantel, una vela, una flor. Belleza, música, las ganas de verse y compartir. Que la casa esté limpia, harmoniosa. Suficiente chocolate para la sobremesa, fruta, una docena de huevos, por si esto se prolonga tanto que volvamos a tener hambre). Disfruto, aún más que todo, más que la fiesta misma, el tiempo pasado, después, inmediatamente después, a ordenar la casa. Algo de la fiesta, algo de la alegría del encuentro, algo de la magía de las historias que nos contamos, de las risas y las lagrimas, se queda en los objetos. Una manchita de vino tinto. Una taza que se rompió y arreglaremos. Un resto de pastel. Tiro el cenicero lleno. No me disgusta. Es señal de que estabamos tan plenamente presentes que desafiamos la razón. Estabamos tan a gusto juntos que hubieramos podido morir ahí. Repaso cada minuto de la noche al lavar los trastes. La casa está limpia, ordenada otra vez, profundamente cambiada. 

Al día siguiente, el desayuno es maravilloso, lleno de esperanza. Recordamos las anécdotas y los momentos fuertes de ayer. Estamos cansados pero con una energía nueva. Cada quien se levanta y sigue con su día, lleva en el corazón la alegría discreta de una amistad abundante, alegre, sólida.

Comentarios

  1. Querida Agnés.

    Cada postal que has enviado ha capturado mi imaginario. Esta no menos. Me pasan varias cosas al leerte:

    Puedo reconocer en este texto el espíritu que impregna las reuniones que hemos tenido con ustedes. Encuentro aquí el delineamiento de una vocación afiliativa y hospitalaria que he gozado en ti y en Chimi.

    Descubro aquí también una afinidad: la de vivir la vida por partida triple: en la anticipación, la entrega al momento presente y la recolección o el recuerdo.

    Me gusta además tu estilo de escritura. Algo en él me remite a Camús o a Paul Bowles. No se que digo exactamente cuando te ligo con esos dos autores. Quizá digo simplemente que disfruto leerte, pues...

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